Menos mal que aún puedo colocarme

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Eso fue la culminación de mi locura.

Quedé con Legs a fumarme un porro. Al rato también llegó Ginger. Trajo un tipo de nubes. Esas que son como chucherías. Iban empaquetadas individualmente en pequeñas bolsitas de plástico. Charlamos un rato. También llegaron Mayor y Candy.

Nos dirigíamos a una exposición de láminas de un colega de Mayor. Legs iba muy colocado. Yo también lo estaba. La exposición era un café llamado Realidades. Llegamos y estaba lleno de gente. Entré a echar un vistazo. Mucha gente.

Me dirigí al final del local. Había un rastro de libros. Todos se vendían a 0,50 y a 1 $. Me compré uno de los de 0,50. Fue la carga más pesada que llevé el resto de la tarde. Nos sentamos fuera. Yo me quedé de pie. Llegaron Mr.G y Giovanni. Los saludamos. Al rato también llegó Benz. Estuvieron un buen rato con nosotros. Mr.G no paraba de contar paridas. Eran graciosas en realidad. Me gustaban. Él es escritor. Me enseñó algo de lo último que había escrito. Un relato sobre unos okupas, unas putas y algo de graffiti. Algo de eso. Muchas faltas de ortografía, pero había cierta calidad.

Mientras escuchaba las conversaciones de la gente que me rodeaba, apareció un vagabundo por la mesa de atrás. Era un artista. Trataba de vender su arte por la calle. Nadie le compró nada. Pasó por delante de mí y me miró un instante. Captó que estaba interesado en su obra de algún modo. Se acercó.

-¿Te gusta esto? Yo vivo en la calle. Me gano la vida vendiendo esto.

-Este a bolígrafo no me gusta tanto-le dije- pero esa lámina que veo desde aquí me gusta.

-Nah. Son tonterías. Imbecilidades. Intento salir adelante con lo que llevo en la cabeza. Tan solo locura.

-La locura es arte.

-Por ejemplo, aquí no sabría decirte si esto son mujeres u hombres con el pelo largo.

-No hace falta saberlo.

-Bueno. Me marcho. Hasta luego.

-Un placer.

Candy se puso a preguntarme qué había hablado con el artista. Le expliqué. Empezamos a hablar de Basquiat y del arte conceptual. No sé si llegó a entenderme del todo. Me terminé mi cerveza. Iba un poco borracho o colocado. Realmente no lo sabía. Es una mezcla un tanto desalentadora.

La situación me llevó a un poema. Lo pensé un poco y lo apunté rápidamente en el móvil. El poema iba sobre el artista.

Nos fuimos. Caminamos un poco. Me encontré a Abbey. Charlé con él un poco. Seguimos andando. Nos dirigimos a la casa de Benz. Hay un estudio de grabación improvisado donde él y Mayor hacen su arte. Su propio estilo.

Estuvimos unas horas. Se grabaron un par de temas. Ginger estaba a los mandos de la producción. Fumamos porros y bebimos cerveza. Aún no había dejado de estar borracho ni colocado. Pensaba que no sobreviviría. Pero sobreviví.

Tuvimos largas conversaciones. En parte, totalmente intrascendentes, pero necesarias de algún modo que aún no alcanzo a comprender. La más noble necesidad de comunicación autómata.

Serían las 12 y nos marchamos. Andamos juntos parte del camino de regreso. Benz se quedó en su casa. Charlaron sobre Legs y sobre si tiene algún problema mental. Finalmente me vi involucrado en la conversación. Menos mal que me tenía que ir.

Caminé por la Gran Vía un buen rato. Cogí una bicicleta. Pedalee hasta mi casa. Subí. Saludé a mi padre mientras iba borracho y colocado (yo). Me hice algo de cenar. Arroz y chili con carne. El chili ya estaba preparado. Cené, leí un par de poemas y me fui a la cama.

 

Menos mal que aun puedo colocarme.

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Menos mal que aún puedo colocarme

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