Bajemos el ritmo

Esta mañana un embudo

me ha enseñado

una lección

que ni mi madre , ni mi padre,

ni nadie con quien yo haya hablado,

supo

enseñarme:

 

Por mucho que ellos se llenen la boca con triunfos,

los verdaderos éxitos

de la existencia

llegan con cuentagotas.

 

Es alarmante que por mucho esfuerzo que pongas

los triunfos bajen del Paraíso

cuando tienen que bajar.

 

Pero estamos aquí juntos.

En el Infierno.

Unos cuantos, diría.

Tenemos

mucha

sed.

 

Pero incluso los incendios

tienen su momento

de apagarse.

 

Seguiremos ardiendo.

 

 

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