hay noches que se tornan
mas oscuras
que otras
pero siempre encuentras el camino a casa
la luz de la vida ilumina allá donde va
los murcielágos cantan a la noche
los niños cantan a las madres
los perros pasean a los amos

ya nada cambia
donde habia muerte
y tumbas donde enterrar
a todos esos padres
donde desguazar todos esos coches.

la muerte nunca avisa de por donde sale el sol
y la arena siempre acaba cayendo
al fondo del reloj

nada te salva
los relámpagos vienen
haya tormenta
o no.

si quieres llorar
es tu momento
si quieres matar
es tu momento
si quieres dejarme en paz
es tu momento
si quieres irte del planeta
es tu momento.

vete o vuelve.

nada mas que guardo esa llave
para cuando estes aqui
solamente quedan lagrimas
para el portador
una puerta cerrada
sin cerradura

¿donde estas tu
cuando falla el mecanismo?
la poesia automatica
los robots del futuro en una sociedad
maníaca y egoísta

ya no hay lugar donde no de la sombra el monstruo

siempre ha estado debajo de la cama
o en el armario
siempre donde tú creías que estaba

los chavales siempre quedan para eso.
siempre hay por donde cogerlos
siempre están dándole al tema.

¿que van a hacer si no?
¿ganar dinero?
¿para gastarlo?
estamos todos locos si pensamos que vamos a salvarnos de eso.

pero todo a su momento
y cada uno a su gusto
disfrutar de la espera es tan solo una ventaja
un cumplido
nada malo
la paciencia es buena.

la vida es larga
y aun asi se acaba mañana o cualquier día.

es así de fácil y así de triste
según como lo veas

ahora bien, yo solo he venido a contaros eso
no creo que lo entiendas

pero aún así si me conoces
me viste
y me miraste a los ojos
y supiste
que no había salida.

así que ven conmigo
vamos a retar al tiempo
a los relojes
a las arenas
las piramides
los faraones
Ra.

nada quedará
después de que descubramos el Secreto
del Universo.

vayamos a ello
aunque encontremos la muerte.

no nos queda otra.

o vamos ahora
o nunca nos iremos.

si por las noches
temes
la oscuridad
y los murciélagos
que la toman
entonces
eres
como yo.

es la eternidad
lo que te mantiene
siempre
en la constante
broma.
mientes al día
sobre lo primero que viste
al alba
y a la noche
sobre lo último
que has visto
antes del atardecer.

es mi dia a dia
y aún intento repartir
pedazos de mi
al mundo
para arreglar
el caos
y la soledad
entre las masas.

aun así me tranquilizan
las brisas
y los temblores en la madrugada
por que reafirman
que en este planeta
las cagadas
salen siempre muy caras.

bien.

pero me tranquilizan las pequeñas cosas.
recuerdo que venimos de la nada
para convertirnos
tras algún tiempo
en algo
que ya nada
es.

Respirar hasta que no necesites aire.

el azar.
el cielo.
el infierno.

miles de años de cultura y civilización
y aquí seguimos.

no hay un buen final para este poema
pero aquí
sigo.

no estamos listos para terminar este capítulo

otro día
leeremos ese libro.

Siempre vives, siempre mueres

Mira, llevo tiempo pensando
seriamente
en volver al poema.
Siempre ha sido un sitio en el que he estado cómodo.

El poema… es un lugar frío.
Aunque las letras queman el folio.

Porros: dos.

Me he levantado esta mañana, y yo me he dado cuenta de que algo ha cambiado.
No en mi.
NO.

El aire del mundo ya huele distinto.
El hecho de poner palabras aquí
ya es algo que me recuerda
a lo que he amado
y , joder, hacer esto siempre me ha encantado.

Es una pasión que hay que llevar a cuestas.
Toda la vida.

Es un lugar de preguntas,
no de respuestas.

Hay algo que jamás olvido, y es que hay que mantener la calma.
Tratar el poema como una muñeca de porcelana

Son el fragmento de un alma
a medio camino entre la mierda
y la alba
de una vida
 eterna.

Siempre vives, siempre mueres

N A D A

Veo a todos sufrir.
No hago nada.
Me veo a mi sufrir.
No hago nada.
La veo a ella sufriendo en un futuro.
Y no hago nada.
La quiero conmigo otra vez
y no hago nada.
En realidad me quiero morir…
Pero no hago nada.
Quiero tirar este muro
Pero no hago nada

Me he dado cuenta
De que la acción y la colaboración
Son un cuento de hadas.
Hazme caso. Estoy seguro.
Así que no te entretengas.
Respira hondo
Y déjame
Enseñarte
Cómo la pereza salva al mundo.

Yo simplemente vivo,
pero no hago nada.

Es una enseñanza poco profunda
que te acerca a existir,
pero al mismo tiempo,
te sienta sobre la tumba.

Pero, nada. Seguiré disfrutando del
atardecer
rosa
y la buena hierba.

Los cuchillos caen
Y las piedras caen
Y las voces caen
Y las lágrimas caen

¿Debería protegerme de lo que cae?

Es ahora o nunca.
Y yo, no hago nada.

N A D A

Otro poema que profetizó mi futuro

 

¿Sabes lo que es

Día

Tras día

Darte cabezazos contra ti mismo

y aún no encontrar respuesta?

Y no encontrar nada.

No sangrar siquiera.

Estar vacío por dentro.

Tener simplemente el aire que has respirado desde que naciste.

El aire que respiraste conmigo.

 

Es una clara

Anomalía.

 

Es increíble que ni mil porros

Ni 100 amigos

Ni una madre

Ni un padre

Sean capaces de hacerme soportar el mundo

Tal y como es.

 

Pero no puedo. Hay algo que me mantiene

De resaca

De manera continua.

 

 

Hace un tiempo algo bonito empezó con ella

Pero ya se acaba, de nuevo.

Mi alma va a caer

De lado,

En el suelo.

Y la suya también sigue ese sino.

 

No quiero verla llorar.

Ni tampoco quiero

Verme llorar a mí mismo

Por estar atrapado

En una encrucijada cuyo final

Centellea como la más afiladas de las navajas.

 

La amo. A ella y a otra.

Y a otra también.

Y a otras tantas que he conocido.

Las cicatrices dejan marca

Y voy camino

De un corte profundo

Y de una muerte rápida

En paz

Pero en vida.

 

Tranquilos. Mañana volveré a ver el sol nacer.

Solamente por que te quiero volver a ver.

 

Amén.

 

 

Otro poema que profetizó mi futuro

Autoestop

”Esto es un viejo relato que escribí hará cosa de dos años. Lo tenía abandonado por completo. Acabo de verlo y me ha parecido gracioso y digno de estar en el blog. ¿Debería haberlo enviado a alguna revista literaria? ¿Políticamente incorrecto? Ah vale, bueno, ahí va”:

 

Se bajó de la camioneta. Joker había parado en un claro en el medio del bosque. La niebla era tan densa que ni alcanzaba a ver dónde se había dejado el paquete de cigarrillos. Joker respiraba y sentía el hedor a humedad y a heces de oso. Todo parecía correcto. Un tranquilo sábado por la mañana en el bosque, allá por el Norte. En él se incluye una caja de cervezas, una petaca con dos dedos de Bourbon, un rifle con balas de punta hueca (totalmente ilegales) y un hermoso perro de caza llamado Fluffy. Un nombre un tanto irrespetuoso con el animal.

 

Empezaron a subir a lo alto de la colina. Joker se quejaba cada veinte o treinta segundos sobre su flato, sobre lo viejo que está, sobre lo jodida que es la vida y sobre lo jodido que es vivirla. A Joker la vida le parecía más bien como una de esas exhibiciones de natación sincronizada, pero sin premio. Mucho esfuerzo y ninguna recompensa. La recompensa de la vida se hallaba en la drogadicción y en el más absoluto desenfreno sexual  que pueda existir. Putas. Muchas putas en la vida de Joker. También algo de coca, setas, Peyote , LSD ,marihuana, caballo , cristal, crack. Lo que viene siendo un buen repertorio. Joker no estaba muy orgulloso de  él, pero joder, lo necesitaba incluso más que respirar. Era su propia manera de vivir.

 

Llegaron a lo alto de la colina. Joker apostó su rifle en el suelo, el cual miraba hacia un gran prado donde paseaban ciervos y otros animales de bosque. En aquella posición Joker se daba cuenta de lo grande que era el mundo y de la cantidad de animales que existen. Pensaba que con la cantidad de praderas como esa llena de animales que debe haber en  el mundo, se podría solucionar en un par de semanas el hambre mundial. Y ahí estaba él. Creando su propio refugio mental lejos de los partidos de fútbol y de los debates político-sociales de la actualidad. Entonces disparó:

-¡TOMA YA!  ¿Has visto que buen ejemplar Fluffy? Será perfecto para el ritual.

-(ladrido)

-Vamos pequeño, vayamos al Santuario a honrar a esta criatura.

 

Joker y Fluffy caminaron colina abajo, arrastrando ese precioso ejemplar de ciervo que debe de pesar unos entre unos 300 y unos 400 kilogramos y que por momentos va desangrándose. El ciervo tenía los ojos en blanco. Joker jadeaba a ratos. No paraba de maldecir sobre el tabaco y sobre que tiene los pulmones hechos mierda. Mientras tanto, iban llegando a la camioneta Chevrolet  y dejaban el cadáver del ciervo en la parte de detrás. Se montaron. Joker arrancó y fue dirección al Santuario.

 

De camino por la carretera, Joker vio un coche y una figura haciendo señales raras con la mano. Era una mujer. Joker y su apariencia de hombre de sesenta años le quitaban oportunidades con la chica. Su coche parecía estar averiado. Joker le preguntó:

-¿Necesitas algo, guapa?

-Ay, por favor… me preguntaba si…

-Dispara.

-…me preguntaba si me ayudaría a remolcar el coche hasta la gasolinera más próxima.

-No hay problema. Tú monta en la camioneta, ya lo engancho yo.

-Vale. Gracias.

Joker se puso a ello. Sacó el gancho de la camioneta y lo puso debajo del parachoques frontal. Subió la grúa. Se detuvo mientras maquinaba algo en su cabeza. La dejó de nuevo abajo.

Mientras tanto, la chica seguía en el coche. Permanecía inmóvil, mirando de reojo a Fluffy, el cual no le transmitía demasiada confianza. Fluffy gruñía y enseñaba los dientes. Apareció Joker en la ventana. La chica se llevó un buen susto. Fue como uno de esos sustos fáciles de las películas de terror de serie B. Algo típico.

-No voy a poder remolcar el coche me parece. El enganche esta suelto y me temo que pueda caerse el coche mientras estamos en marcha.

-¿Y qué hacemos?

-Bueno, para empezar, dime cómo te llamas si puedes ser tan amable.

-Liz. Me llamo Liz. De Lizanne, no de Elisabeth.

-Bueno, Liz. Dejamos el coche aquí. Yo te llevo a un hostal ahora mismo. Te pago una habitación y mañana por la mañana te recojo y venimos a por el coche con un mecánico de confianza.

-¿Y cómo te puedo pagar…?

Liz le hizo una mueca a Joker que fue una clara provocación (según él)

-Joker. Me llamo Joker.

Entonces Joker se sacó el pene y dijo:

-Así se puede pagar. Sin impuestos y sin declarar los gastos.

-¡JODER, VAYA TRANCA!

Esta vez había tenido suerte. No como aquella vez que una abuela casi le corta el pene con unas tijeras de podar. En la vida todo es probar. La ley acción-reacción.

Liz se puso a ello. Para ser casi un anciano, Joker lo hacía bien. Es decir, era capaz de mantener una erección el tiempo suficiente como para correrse. Liz estaba sorprendida por momentos. Joker terminó en su boca.

-Joder… que bien- dijo Joker.

-Me alegro de que te haya gustado, cariño.

Eso último no le gustó a Liz, pero lo dejó pasar.

 

Joker se montó en la camioneta. Tenía el pene lleno de pintalabios rojo. Liz se puso a buscar su pintalabios en el bolso. En ese momento, Joker sacó de su bolsillo un pañuelo impregnado en cloroformo  y se lo puso en la cara a Liz. Quedó dormida en menos de dos segundos. Fue como un truco de magia.

Joker recostó el asiento de Liz hacia atrás y le puso una manta encima. Fluffy jadeaba sin parar, con toda la lengua fuera colgando, mientras gotas de saliva  caían en el asiento dejándolo todo perdido. Joker conducía despacio y evitando carreteras principales. Poco a poco iba subiendo a la cima del monte en el que se encontraba el Santuario.

 

Llegaron al Santuario. Fluffy estaba muy feliz. Movía la cola de allá para acá, corriendo, saltando por todas partes. Joker cogió a Liz (que estaba en el más profundo de los sueños) y la llevó dentro del Santuario.

 

El Santuario no era más que una pequeña cabaña en el medio del bosque, hecha totalmente de madera y con ventanas pero sin ningún cristal. Ciertamente era un sitio abandonado que Joker había cogido para sí. En algunos recovecos de la cabaña había restos de huesos y calaveras de animales en lugares extraños. La cabaña era en cierto modo como las dependencias de un viejo cazador o algún ermitaño que acabó por ser comido por un oso o (si había tenido la mala suerte de ser negro) secuestrado y posteriormente crucificado por el Ku Kux Klan.

Joker entró con el cuerpo de Liz a rastras, mientras que Fluffy se dedicaba a olisquear toda la cabaña. En el medio había un sofá. Joker dejó ahí a Liz. Mientras, fue a fuera a coger el cadáver del ciervo, el cual ya daba clarísimas señales de descomposición, donde con un buen microscopio, se podría haber apreciado a los gusanos dándose un festín.

Instantes después, Joker apartó el sofá donde se encontraban Liz (que estaba sentada de un modo particularmente extraño) y el ciervo, el cual  estaba mitad en el sofá, mitad cayéndose al suelo. En ese momento, Joker abrió una trampilla que había debajo del sofá. Habían unas escaleras que bajaban de manera circular hasta abajo. Joker apartó un cuadro de Van Gogh  que había en una de las paredes y activó un interruptor. Se encendieron entonces las luces del Santuario. En un par de minutos, Joker ya había transportado al Liz y al ciervo escaleras abajo, no sin antes quejarse del flato y de la vida tan jodida que lleva.

Al llegar abajo, Joker pulsó otro interruptor. Se iluminó lo que al principio parece ser una sala de tortura, pero que enseguida se observa que es una especie de salón de rituales. Posiblemente relacionados con la magia negra. Joker llevó los dos cuerpos al centro de la sala. Amordazó a Liz y comenzó a destripar al ciervo sin ningún tipo de compasión. Le sacó todo: el corazón, los pulmones, el intestino, el estómago… La sangre la iba depositando en una vasija con unos grabados un tanto tétricos hasta para Joker.

Joker dijo en voz alta:

-Esta noche le toca a nuestro Señor, Fluffy. Necesita sangre nueva, sin duda alguna. Mira Señor, almas del bosque que han sido recuperadas por tu más fiel adalid…

 

A la vista de cualquiera, Joker era un tío con  el que había que llevarse un cuidado de cojones. Pero si alguien presenciase lo que estaba ocurriendo aquella noche, Joker parecería un psicópata. Una cosa que tampoco se puede descartar visto lo que estaba ocurriendo.

 

Liz se despertó y se vio maniatada y colgada del techo. Rodeándola, había muchos espejos redondos. Habían pintado ‘’RAMERA AUTOESTOPISTA’’ en el torso. Tenía las tetas como bañadas en sangre ya coagulada. Liz se miró horrorizada al espejo rezando por que lo de su torso fuese pintura, tras lo que  gritó:

-¡SÁCAME DE AQUÍ HIJO DE PUTA! SOCOROOO.

-Lo siento, pero debes sucumbir a los placeres del Amo-dijo Joker apareciendo de entre uno de los espejos que Liz tenía detrás de ella- esta noche volverás a nacer en los brazos del Amo, allá, en Orión.

-Tío, tú de dónde has salido. Venga, hagamos las paces, ya sé que la mamada no fue tan buena…

-SILENCIO-gritó Joker- no interrumpas el ritual, cojones.

Liz comenzó a gritar de manera desconsolada, pataleando de un lado para otro mientras lloraba. Cerca había una mesa llena de material para desollar ovejas. Mientras zarandeaba sus muslos, tiró la mesa. En una de esas patadas golpeó a Joker. Él la miró fijamente con una mirada que si llevase pólvora dispararía balas.

-LA HAS CAGADO ZORRA, FLUFFY, VEN AQUÍ.

En ese momento Fluffy apareció. No paraba de gruñir. Aparentemente estaba famélico. Mordía de manera aleatoria los tobillos de Liz, que seguía moviéndose  de un lado para otro. En ese preciso instante, Joker  cogió una brocha y comenzó a pintar a Fluffy con la sangre del ciervo. El chucho era completamente blanco, por lo que su aspecto era cuanto menos ridículo en ese momento.

Tras hacer eso, Joker le puso una corona de espinas a Liz, la cual llevaba clavada en sí un corazón y los pulmones del ciervo. Una cosa muy bizarra. También volvió a echar sangre sobre Liz como si fuese un artista contemporáneo plasmando su arte sobre un lienzo. Joker dijo entonces:

-Fluffy, ATACA.

Fue una auténtica carnicería.

 

Días después, tras una jornada de caza sin ningún triunfo notable, Joker iba de camino al Santuario, cuando un tío apareció en una curva con un cartel de autostop. Joker le dijo:

-¿Necesitas algo, tío?

 

El tipo subió y Fluffy comenzó a babear.

 

Autoestop

God inside me

¿Quién eres?

O mejor dicho,

¿qué eres?

 

¿Por qué estás ahí?

¿Por qué me preguntas esas cosas todos los días?

 

Estoy seccionado en dos

y aun no tengo respuesta

para averiguar

quién hay al otro lado.

 

Dudo que sea un trastorno.

Sería algo más incontrolable si lo fuese.

Pero ahí esta.

A veces está fuera durante unos días

y luego vuelve.

 

Es sin duda una persona que me llena de tristeza cada vez que aparece.

No hablo de nadie físico.

Nadie cuyo cuerpo pueda proyectar una sombra.

Nadie cuyas manos puedan tocarme.

Solamente susurra

cosas como estas.

Cosas que pueden trascender en alguna parte

pero no en mi .

 

Volverse loco es una de las mejores cosas que nunca me habían pasado.

 

Estoy encontrando belleza donde antes solo había telarañas

y rincones huérfanos , mojados.

Ya no hay espacio para nadie más.

Él ha ocupado todo el sitio que quedaba

y ahora es el momento

de seguir la voluntad

de ambos.

 

Aún recuerdo aquel día

donde la magia negra me cambió para siempre y rompió

en mil millones de pedazos

lo que era.

 

Nadie puede entender esta mierda.

Solo yo.

No te identifiques conmigo, ni si quiera un poco.

No me alabes por esto;

no es algo bonito de leer.

Son conjeturas de locos.

Son colores que no puedes ver.

Son sonidos que no puedes oír.

Son pajas que no puedes terminar.

Son besos que no puedes dar.

Son frases que no puedes decir.

Es basura que no puedes limpiar.

Intenta no seguir mis pasos,

porque yo he tenido suerte,

pero eso no significa que tú te vayas a salvar.

 

Aun así, ni lo intentes, porque no existe ninguna mierda

que vaya a salvarte

de la Muerte.

God inside me